Cinco puntos fuertes del pequeño comercio

Cristina OrtiEl comercio minorista tiene que aprovechar sus puntos fuertes para atraer a más clientes y obtener más ventas. Es necesario analizar y sacar provecho a sus fortalezas, así como adaptarse al nuevo al entorno y a un mercado cada vez más cambiante y competitivo, asegura Igone Castillo, fundadora y CEO de Doctora Retail.

Parece que el mercado se va recuperando y  los consumidores comienzan a animarse a comprar y adquieren una mayor confianza, por lo que es necesario sacar el máximo partido a estas cinco fortalezas de los comercios minoristas:

1-Los profesionales son comerciantes con experiencia y habituados a prestar el mejor servicio al cliente, pero para estar al día de las nuevas tendencias del mercado actual necesitan reciclarse, aumentando su sabiduría con una formación continuada. La razón es que la forma de comprar de los consumidores está cambiando, por lo que deben conocer las nuevas tecnologías y utilizarlas en favor de sus negocios.

2-El pequeño comercio está, en general, muy próximo a los domicilios de los consumidores, quienes acuden a ellas para realizar compras de primera necesidad, lo que evita que tengan que trasladarse a grandes centros comerciales para adquirir estos productos. Además, muchos de ellos viven gracias a una clientela de barrio o a personas que trabajan cerca de esos comercios.

En las campañas de promoción, los comercios de proximidad deben incluir el concepto de ‘cercanía’, dado que los clientes ahorran tiempo al no tener que desplazarse, lo cual es muy valorado por ellos.

3- El comercio minorista se caracteriza por ofrecer a los consumidores un trato personalizado, de confianza y con capacidad de adaptarse a susgustos y necesidades. Esto les permite recoger un elevado número de datos que les llevarán a descubrir que es lo que más valoran los clientes del negocio, aspectos que deben aprovechar y emplear en sus acciones de comunicación.

Es importante preguntar a los consumidores y escuchar sus quejas y sugerencias para obtener una información muy valiosa que nos hará mejorar, corregir las posibles debilidades y ofrecerles justo lo que necesitan.

4-El comercio minorista suele tener una clientela fija, que lo proporciona unos ingresos mínimos. Pero a pesar de ello para conservarlos y lograr otros nuevos, debe sorprender con ofertas de manera habitual, presentando acciones nuevas que lo diferencien de la competencia.

Hay que tener en cuenta que sus gustos van cambiando y es preciso ir adaptándose a ellos, superando sus expectativas y yendo siempre unos pasos por delante de sus necesidades.

5-Los propietarios de las pequeñas tiendas muestran una gran capacidad para adaptarse a los cambios, especialmente en los casos de establecimientos con muchos años de funcionamiento y que han vivido situaciones muy dispares.

Por esta razón, están acostumbrados a observar cómo el cliente ha ido cambiado sus hábitos de compra, lo que les ha llevado a ir incorporando nuevas tecnologías como la geolocalización para atraer a las nuevas generaciones, que utilizan los dispositivos móviles para consultar muchas de sus compras.

Cristina Orti

Font: infocid

Anuncis

Les botigues del barri i les cadenes

1362484208178Llegeixo en aquest diari que Torrons Vicens ha obert una botiga al Quai de la Tournelle, a París. Aquesta empresa xocolatera catalana ja ha obert una sèrie de botigues pròpies, i altres en règim de concessió, en diverses poblacions. En la fotografia que il·lustra la notícia es pot veure el rètol de la botiga: «Nougat et chocolat depuis 1775». És a dir, gairebé 250 anys d’existència. I aquest fet m’ha dut a pensar en el naixement, la vida i la mort de les botigues. I en la paraula botiga, que si no m’equivoco té l’arrel en el grec, o bizantí, apotheke, fàcilment identificable amb el català apotecari i el castellà boticario.

Amb el temps, la paraula botiga s’ha popularitzat en català i s’ha aplicat a tots els establiments en els quals es venen diversos articles. I no sé per què, anys enrere, la paraula botiguer va ser pronunciada amb un to més aviat despectiu per alguns elitistes. És un fet difícil d’entendre en una societat com la catalana, que va dedicar-se fructíferament al comerç. I ara que he escrit la paraula comerç, penso que rebaixar el valor d’una obra –literària, artística– amb la qualificació de comercial és absurd, especialment quan la llengua catalana necessita –com qualsevol llengua– estar present en tots els àmbits.

Jo tinc simpatia pels botiguers, tot i que no en trobo a la meva història familiar. Però sento un gran respecte pels comerciants, perquè, com explica l’etimologia, comerciar significa negociació. És a dir: jo ofereixo i tu decideixes. Una botiga és l’escenari, d’un diàleg sense paraules, entre els objectes exposats i el visitant que mira.

Fins que, un dia, aquella porta ja no s’obre. Al meu carrer hi ha bastantes persianes metàl·liques abaixades. Les modestes botigues familiars depenen, sovint, d’uns fills disposats a viure darrera d’un taulell.

Una empresa és un equip que juga en una altra Lliga.

J. M. ESPINÀS

Font:  elperiodico.cat

Los seis cambios que ha provocado la crisis en la distribución

Las principales cadenas de distribución han tenido que reajustarse a las nuevas necesidades de los consumidores, surgidas a partir de los cambios sucedidos en sus hábitos de compra durante los últimos cinco años.

La crisis económica ha generado un nuevo tipo de consumidor, más informado, más ahorrador y más exigente. En este sentido, Cognodata Consulting ha identificado los seis principales cambios que se están produciendo en el sector distribución y gran consumo.

1. El 45% del mercado de distribución y gran consumo no está controlado por las grandes superficies, a diferencia de otros países que es mucho menor. Los formatos con superficies pequeñas de venta resultan competitivos a pesar de no tener el nombre de los grandes distribuidores.

2. Saturación del mercado de Marca del Distribuidor (MDD) en España. Según Nielsen, estos productos ya han alcanzado una cuota del 43,5% en la cesta de alimentación. Sin embargo, el ‘boom’ de las marcas propias ya ha pasado y, en los últimos tiempos, no ganan cuota de mercado. El cliente vuelve a confiar en las marcas tradicionales y está dispuesto a pagar un poco más a cambio de mejor calidad.

3. Los fabricantes se saltan al retailer. Contactan directamente con el consumidor a través de diferentes canales, como promociones directas, marketing ‘one to one’ o promociones segmentadas. En este sentido, tanto los fabricantes como las grandes superficies están muy implicados en dar un mejor servicio al cliente y en ofrecerle los productos que más le pueden interesar. Esto lo consiguen gracias a promociones en el interior de los productos y acciones segmentadas de marketing digital basadas en la capacidad analítica de los datos que disponen de sus clientes.

4. La compra online es una realidad que ofrecen todas las cadenas de supermercados. Ahora cabe destacar la compra a través del móvil. Las principales cadenas ya disponen de aplicaciones intuitivas para móvil que permiten a los consumidores realizar su compra en cualquier momento y en cualquier lugar de una manera rápida, cómoda y sencilla a través de sus smartphones. El reto está en la facilidad de uso por parte del cliente y su cambio de hábito de compra.

5. La experiencia de compra del cliente mejora. El tiempo que pasan los clientes en la tienda se ha reducido drásticamente. Ahora, los supermercados potencian la compra rápida y, para ello, reducen el tiempo en colas a través de cajas rápidas o lectores de códigos. La disposición de los artículos también se ha modificado ya que los pasillos son mucho más amplios y los lineales más bajos para mejorar la experiencia del cliente, dar sensación de tienda y evitar la percepción de almacén masificado.

6. Precios diferentes para el mismo producto. Cambio de precio en determinados artículos, sobre todo en el caso de los perecederos, el mismo día a diferentes horas. Por ejemplo, las verduras se venden a un precio mucho más barato a última hora de la tarde. Hay una preocupación por la el desperdicio, la eficiencia y la productividad en tienda.

Para Daniel Encinas, socio director de Cognodata Consulting, “los cambios de hábito de los consumidores obligan a los distribuidores de alimentación a replantearse su negocio y orientarse mucho más hacia las necesidades y gustos de sus clientes”.

“Esto supone que los fabricantes y las grandes superficies se preocupen más por conocerles y, para ello, es fundamental que aprovechen las capacidades analíticas de los datos que disponen de sus clientes para poder acertar en que ofrecerles”, añade.

Les llibertats del consumidor

La desregulació dels horaris comercials establerts no és una demanda dels ciutadans.

L’article del senyor Jaime Sabal publicat a El Periódico el dia 5 de gener ( El mite dels horaris comercials) començava així: “Un principi fonamental que regeix en tota societat moderna és que els ciutadans han de gaudir de les més àmplies llibertats i que aquestes han de ser coartades només quan quedi justificat que és necessari per el benefici de la comunitat en general”. Compartim plenament aquest raonament, podem definir la llibertat com la capacitat d’elegir de l’ésser humà. En aquest sentit, parlar de la capacitat d’elecció en termes comercials, seria parlar de la llibertat del consumidor de poder escollir on i quan fer les seves compres.

En el cas del quan, Catalunya gaudeix d’una obertura setmanal de 72 hores. És a dir, els comerços poden obrir diàriament 12 hores. És a dir, els comerços poden obrir diàriament 12 hores dins de la franja de 7 a 22 hores. A més de vuit festius d’obertura comercial autoritzada fixats per la Generalitat i dos festius que poden ser assenyalats pels municipis declarats turístics a efectes comercials, i hi ha excepcions per a certs sectors que poden obrir tots els festius, És a dir, el 22% del comerç pot obrir qualsevol dia de la setmana.

En el cas de l’on, Catalunya segueix caracteritzant-se per una àmplia varietat i riquesa comercial, constituïda per la convivència de tots els formats comercials, i sembla que aquest sistema funciona, i no ho diuen els comerciants, sinó els mateixos consumidors. Els turistes valoraven, el 2013, l’oferta comercial de Barcelona amb un 8,6 sobre 10 i la seva relació qualitat-preu, amb un 8,26 segons dades de Turisme de Barcelona, a més de ser designada com una de les millors ciutats d’Europa per fer compres, segons The Globe Shapper Index.

Si parlem de llibertats, també s’ha d’esmentar la llibertat i el dret que els ciutadans d’un país desenvolupat con Catalunya han de tenir a la conciliació de la vida familiar i laboral. A Catalunya hi ha 94.982 botigues dedicades al comerç al detall, de les quals el 90% són petits comerços familiars, que donen feina a prop de 325.000 persones ( entre autònoms i treballadors assalariats), sent la primera empresa en termes d’ocupació de tot Catalunya. En aquest sentit, el diumenge ha de continuar sent un dia de conciliació familiar i laboral per poder disfrutar amb els nostres fills, familiars i amics.

Si entenem que la llibertat el consumidor passa per poder anar a comprar els diumenges, per què la llibertat no passa per poder anar als bancs? O recórrer a l’administració? O poder anar al metge de família aquest dia? O agafar el metro i l’autobús amb la mateixa freqüència? Si considerem que els consumidors en general, de qualsevol producte o servei, tenen llibertat únicament quan decideixen quan anar a comprar, per què els defensors d’aquesta llibertat no la sol·liciten per a tota mena de sectors?

La desregulació dels horaris comercials no és un factor demanat pels consumidors, sinó una necessitat creada per determinats formats i operadors comercials com a fórmula depredadora de la competència. El baròmetre del CIS d’abril de 2011 assegurava que el 87,5% del espanyols

consideren que la regulació d’horaris comercials ( vigent en aquell moment) afectava “poc” o “gens” els seu hàbits de compra. Un estudi recent d’Esade i la Fundació Barcelona Comerç indicava que el 70% de barcelonins estaven “ satisfets” o “molt satisfets” amb la regulació horària de la Generalitat. Finalment, el professor Sabal considera en el seu article que … la verdadera causa d’aquesta normativa és que la gran majoria de comerciants no desitja l’ampliació d’horaris, perquè, efectivament, per sobreviure segurament haurien de treballar més o contractar empleats. He de dir que els propietaris de petits comerços, molts dels quals obren més de 10 hores diàries, treballen més de 60 hores setmanals, de manera que no sembla que el fet de “treballar més” sigui un problema per ells, perquè ja ho fan. Tampoc ho seria segurament contractar més persones, en el supòsit que fos cert que obrint més hores les vendes augmentessin en igual proporció.

La comunitat de Madrid té horaris desregulats des de fa anys, i el cert, és que en aquesta regió, segons l’INE, les vendes han disminuït de mica en mica els últims anys, així com el seu nivell d’ocupació, mentre que a Catalunya han augmentat. Usem el terme llibertat per defensar els drets dels consumidors i ciutadans , i deixem d’usar-lo per referir-nos a una desregulació estatal més del nostre sistema de convivència.

Miguel Angel Fraile
Secretari general de la Confederació de Comerç de Catalunya