Elogio al pequeño comercio

El poema Formaggio de la poeta Louise Glück empieza con esta desveladora estrofa: “El mundo / estaba entero porque / se destrozó. Cuando se destrozó, / supimos lo que era”. En este fantástico poema que forma parte de su libro Vita Nova , la ganadora del premio Nobel de Literatura del año 2020 arranca, de forma sincera, la dimensión de lo humano desde la planicie y no desde las alturas de la vida. Elogia lo cotidiano y el retorno a la confianza en uno mismo. El poema de Louise Glück me ha hecho reparar en la importancia de los pequeños grandes logros que hemos conseguido como sociedad en este tiempo de incertidumbre.

Los pequeños comercios, que antes de la pandemia eran lugares de paso para cubrir las necesidades más bá­sicas, ahora se han convertido en esenciales pues permiten descubrir de nuevo la importancia de lo cotidiano. Esenciales porque en estos lugares no solo se compran cosas que necesitamos, sino que se entabla un diálogo con los vendedores que acaba creando relaciones y complicidades. Los pequeños comercios son mucho más que los pocos metros cuadrados del espacio que ocupan; son sobre todo metros vividos, día a día, año tras año, por los ciudadanos. Sin ellos, nuestra biografía estaría repleta de espacios vacíos. Cuando veo un comercio cerrado por culpa de la crisis tomo conciencia, ahora lo sé, de su enorme importancia.

Sin estos lugares esenciales, nuestra biografía estaría repleta de espacios vacíos
La crisis provocada por la covid debería alertarnos sobre los tecnooptimistas, aquellos que ven en las pantallas un modelo de vida ideal donde lo virtual gobierna sobre lo presencial. Frente a esta radical concepción de vida en las pantallas, los pequeños comercios son espacios de resistencia en defensa de lo presencial. Esta apuesta no está reñida con la tecnología, pues muchos de ellos operan también en las redes pero protegiendo sus espacios singulares.

No tengo dudas de que los políticos son sabedores de su importancia económica y de su papel social, pero no puedo dejar de preguntarme si han adquirido el conocimiento suficiente para saber que son lugares únicos para los ciudadanos que viven junto a ellos. La singularidad de una ciudad, en cierto modo, es el resultado de los comercios y de los vínculos humanos que se establecen en ellos. Incluso me atrevo a advertir que sin pequeños comercios la ciudad quedará a oscuras. Ahora que todo son datos para saber hacia dónde nos dirigimos como sociedad, sería aconsejable descifrar el incalculable valor que tienen los pequeños comercios para no perder la dimensión humana que le confieren a la ciudad.

Font: Fèlix Riera

https://www.lavanguardia.com/opinion/20210109/6175654/elogio-pequeno-comercio.html